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CUIDAR NUESTRA SALUD / Higiene del Sueño

La importancia del sueño reparador. Una necesidad biológica impostergable.

Dormir no es algo que las personas puedan elegir sino que se trata de una necesidad del organismo.

Durante las horas de sueño se produce en el cuerpo humano un cambio fisiológico completo. El descanso implica el reposo motor, así como la disminución de la percepción, la adopción de posiciones corporales específicas, entre otras especificidades. Estos fueron algunos de los conceptos vertidos por la doctora Cecilia Orellana, especialista en la materia, quien sostiene que dormir bien “es un sueño alcanzable”.

El sueño está dividido en entre cuatro y cinco ciclos. Asimismo, también cambia según la edad. Por ejemplo, el adulto joven tiene menos “despertares” que un adulto.

La entrada al sueño, explicó la profesional, se conoce como No REM, y ocupa alrededor del 75 por ciento de la noche. El 25 por ciento restante, en tanto, responde al nombre de REM (por su sigla en inglés, rapid eye movement), y es cuando ocurre la mayoría de la actividad onírica. Es decir: es cuando es más probable que soñemos. Durante esta etapa también se producen cambios en la frecuencia cardíaca y en el ritmo respiratorio. La temperatura corporal varía en esta fase.

¿Cómo se define el buen dormir ?
Entre otros, el sueño debe ser reparador y la cantidad de horas tiene que ser suficiente (en los adultos se recomienda entre siete y ocho horas).
Muchas personas no logran esto. De hecho, los trastornos del sueño son una epidemia global que, se calcula, afecta al 45 por ciento de la población mundial.

La buena noticia es que la mayoría es prevenible o tratable. Algunos de los síntomas de estos trastornos son dificultad para iniciar o continuar el sueño; despertar muchas veces; ronquidos, apnea o boca seca, gritos, pesadillas.

Una vez despierto, las molestias pueden continuar en la forma de cefalea, somnolencia o fatiga excesiva, irritabilidad y falta de concentración o de memoria.

"Si bien no existe una “pastilla mágica” para dormir, algunos fármacos pueden ayudar a mejorar el sueño siempre que esten acompañados de una optimización de los hábitos previos al dormir", destacó la Dra. Orellana.

También se pueden realizar estudios para determinar las posibles patologías que impiden el descanso, como lo es la Polisomnografía Completa realizada en el Laboratorio de Sueño, durante la cual se miden las modificaciones de varias funciones biológicas que ocurren durante ese período.


 
Algunas recomendaciones para dormir mejor incluyen:

• Preparar el sueño desde la mañana y mantener horarios regulares tanto para levantarse como para comer.
• Exponerse a la luz de la mañana.
• Realizar ejercicio físico pero terminarlo por lo menos cuatro horas antes de dormir.
• Si se sufre de insomnio, no dormir durante el día.
• Evitar bebidas con cafeína al menos cuatro horas antes de ir a la cama.
• Dormir en un ambiente “adecuado”.
• Reservar la cama para dormir. Evitar, por ejemplo, comer, trabajar o mirar tele acostado.
• Si se fuma, de una hora a 30 minutos antes de dormir evitar el cigarrillo. Lo mismo corre para el alcohol.
• No utilizar dispositivos (como celulares, computadoras o tablets) en la media hora previa a ir a dormir. Tampoco se recomienda mirar televisión en este lapso. De hecho, no es bueno que estos aparatos estén en la habitación donde se descansa.
• Los problemas que pueden haber surgido durante el día deben estar resueltos por lo menos 30 minutos antes de dormir.
• Lo ideal es preparar una rutina para antes de dormir.

Nota realizada en base al Taller "Dormir bien es un sueño alcanzable" liderado por la Dra. Cecilia Orellana, Especialista en Medicina del Sueño.