Importancia de la alimentación saludable durante la lactancia

MEDIO DE PUBLICACIÓN:
Diario EL PAIS 27.08.16

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna y con el objetivo de aportar herramientas para facilitar la correcta alimentación de las embarazadas y sus bebés, el Hospital Británico llevó adelante un Taller de alimentación saludable en la lactancia, que incluyó el abordaje de técnicas, mitos y realidades, respecto de esta etapa tan importante para el desarrollo. La Policlínica de Lactancia y el Departamento de Nutrición y Dietética del Hospital Británico dieron forma a la iniciativa, que tuvo su disparador en las inquietudes planteadas por socias de la institución y se enmarca asimismo en su política permanente de educación y prevención en salud. El taller, que se desarrolló con la activa participación de socias embarazadas y mamás de bebés, se centró en temas como los beneficios de la lactancia materna por el bebé, la correcta alimentación de la mujer embarazada y luego de la mamá que amamanta, y la correcta extracción y manipulación de la leche materna, entre otros. Las licenciadas en Nutrición Lucía Agulla, Marcela Fernández y Fernanda Larrea, y la Licenciada en Enfermería Verónica Mezquita, lideraron los distintos tramos del taller. Las nutricionistas recordaron que en la alimentación de la mujer embarazada no puede faltar: • 3 lácteos por día: leche, yogur o quesos, preferentemente de bajo tenor graso; • carne 1 vez al día: vacuna, pollo o cerdo (cortes magros) y pescado. Elegir cualquier pescado 1 o 2 veces por semana; el salmón, la palometa, las anchoas y el atún fresco, aportan grasas saludables; • verduras de distintos colores: todos los días en almuerzo y cena; • 3 frutas por día; • 2 a 3 cucharadas de aceite en crudo: canola, oliva extravirgen, girasol alto oleico, soja; • Alimentos que aportan energía: arroz, harinas, avena, pastas, sémola, maíz, papa y boniato, combinados con carnes y verduras en almuerzos y cenas. Al menos 1 vez por semana incluir leguminosas (lentejas, garbanzos y porotos); • Pan: en desayunos y meriendas; • Abundantes líquidos: preferentemente agua. Explicaron, asimismo, que durante la lactancia “los requerimientos nutricionales de la madre aumentan para poder sustentar el crecimiento y el desarrollo del niño”. Parte de este aumento se obtiene de los nutrientes almacenados durante el embarazo y el resto debe ser adicionado a la alimentación de la madre. Alcanza con agregar a la alimentación diaria de la madre un lácteo, una fruta y un pancito. Los beneficios de la lactancia materna para el bebé son muy importantes: • Le aporta todos los nutrientes que necesita para su normal crecimiento y desarrollo; • Es de fácil digestión; • Fortalece el vínculo afectivo entre la mamá y él; • Aumenta sus defensas y lo protege de enfermedades infecciosas; • Estimula su desarrollo intelectual, visual y sensorial; • Disminuye el riesgo de padecer obesidad en etapas posteriores de la vida; • Disminuye el riesgo de desarrollar diabetes. Las profesionales repasaron con las participantes algunos mitos que se repiten, como que el requerimiento de líquidos aumenta durante la lactancia, que existen alimentos que deben ser suprimidos durante la lactancia, que las necesidades de calcio también aumentan durante el mismo período, que existen alimentos que favorecen la lactancia o que la cantidad de leche producida depende del tamaño de la glándula mamaria. En cambio, es una realidad que la dieta de la madre afecta el sabor y el color de su leche, por que una alimentación variada favorecerá la aceptación de alimentos por el bebé.

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